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jueves, 18 de noviembre de 2010

La UE y Estados Unidos celebran en Lisboa la cumbre cancelada en Madrid

Seis meses después de que Estados Unidos suspendiera una cumbre con la Unión Europea (UE) en Madrid, ambas potencias se reunirán el sábado en Lisboa al más alto nivel con el fin de estrechar las relaciones, que se tensaron últimamente con la crisis económica.
El presidente estadounidense, Barack Obama, anuló la cita en Madrid prevista a finales de mayo, bajo la presidencia española de la UE, oficialmente por motivos de agenda.
El gesto sentó mal a los europeos, que lo vivieron como una humillación y una señal del relativo interés en el Viejo Continente demostrado últimamente por la Casa Blanca, centrada en acercarse a las potencias emergentes como China.
El encuentro en Lisboa quedará además relegado a un segundo plano por la cumbre de la OTAN, que finalizará el mismo día y en ella se discutirán asuntos candentes como un futuro plan de salida de la presencia militar extranjera en Afganistán.
Para Obama será su primer encuentro bilateral con el nuevo presidente permanente de la UE, Herman Van Rompuy, cuyo puesto fue creado a finales de 2009 por el Tratado de Lisboa.
"Será la ocasión para ellos de conocerse", explicó el embajador estadounidense ante la UE, William Kennard.
En cuanto al fondo, "esperamos que desemboque en una serie de metas concretas", subrayó el embajador en Bruselas.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que participará en la cumbre, anunció también "querer obtener resultados concretos para los ciudadanos de ambos lados del Atlántico" y "centrar el encuentro en el empleo y el crecimiento", por ejemplo, desmontando obstáculos legislativos para las empresas.
Tras las recientes tensiones en la cumbre del G20 en Seúl, la cuestión del bajo nivel de las tasas de cambio de las principales divisas mundiales, como el dólar, será muy probablemente abordada.
La inyección de unos 600.000 millones de euros de liquidez por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, que tendrá como efecto el debilitamiento del dólar, ha sido muy criticada por los europeos.
Estados Unidos se inquieta por su lado de las consecuencias sobre su economía de la balanza comercial muy excedentaria de Estados europeos como Alemania.
El cambio climático también será abordado en Lisboa, pocos días antes de que se abra la conferencia internacional de Cancún, bajo la égida de la ONU.
"Queremos saber hasta dónde puede llegar Estados Unidos", tras la victoria de los republicanos en las recientes legislativas estadounidenses, que han dificultado la validación del plan nacional de lucha contra ese fenómeno defendido por Obama, según un diplomático europeo.
El bloqueo de la ley en casa aleja todavía más la perspectiva de que Estados Unidos firme en un futuro un acuerdo internacional jurídicamente vinculante sobre el cambio climático.
La cuestión nuclear iraní, Oriente Medio, Afganistán y Pakistán también figuran en el orden del día del encuentro entre ambas potencias.
Para el embajador Kennard, la UE y Estados Unidos "mantienen una relación profunda e intensa en el día a día" sobre todas las grandes cuestiones de relaciones exteriores.
Pero, en momentos en que Obama acaba de regresar de una larga gira por Asia, los europeos temen que Estados Unidos privilegie su diálogo con Asia y las potencias emergentes, en detrimento de la vieja asociación transatlántica.
La cumbre de Lisboa sólo durará dos horas. Según un diplomático europeo, la UE hubiese preferido que se celebrara en Bruselas para darle más visibilidad. Pero Estados Unidos no se dejó convencer.

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