En este sentido, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, manifestó ayer que "acciones especulativas contra Portugal y España no están justificadas, aunque no pueden descartarse". El también primer ministro luxemburgués indicó que "suponía que el primer envío de fondos podría llegar a Irlanda en enero".
Con el propósito de aumentar la confianza y despejar las dudas del mercado, la Comisión Europea volvió a subrayar las distancias y diferencias entre la situación sufrida por Grecia e Irlanda y la que podrían afrontar los países ibéricos. "Es un grave error equiparar la situación en Grecia o Irlanda a la de otros países", manifestó Amadeu Altafaj, portavoz de Asuntos Económicos de la Comisión Europea. Altafaj precisó que "en Irlanda tenemos un sector bancario en una situación extremadamente difícil, que no es el caso del sector bancario español, que se encuentra en una situación de solidez, pese a las dificultades".
El portavoz señaló que España "no" debe adoptar más medidas de austeridad para evitar el contagio de Irlanda. La posición de la Comisión Europea discrepa, sin embargo, de la expresada por el Banco Central Europeo (BCE) y la reacción de los mercados al rescate de Irlanda.
Esta misma semana José Manuel González-Páramo, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, animó al Gobierno español a que adoptara más medidas para recuperar la confianza de los mercados y "evitar cualquier posibilidad de contagio". En el curso de unas jornadas celebradas en Madrid sobre la nuevas normas de capitalización bancaria, González-Páramo pidió que España tome medidas "en gastos de pensiones, sanidad y en las relaciones entre el Gobierno central y los regionales".
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, destacó ayer ante el Parlamento Europeo los grandes y "decisivos" desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea en 2011. Trichet celebró las propuestas presentadas por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para reforzar la gobernanza económica de la Unión. Pero advirtió que en lo que se refiere a la zona euro las medidas previstas eran todavía insuficientes. En su opinión las reformas "se quedan cortas, según las necesidades que considera el BCE para asegurar el mejor funcionamiento posible de la economía de moneda única". En este sentido pidió el apoyo de los eurodiputados para "hacer el gran salto cualitativo necesario para que la gobernanza económica sea una realidad tangible".
Trichet insistió en la gravedad de la crisis y aseguró que la actual "ha sido la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, pero que si no se hubieran adoptado las amplias medidas que adoptó la Unión habría sido la peor desde la Primera".
La máxima autoridad monetaria europea defendió el papel del euro durante la crisis, tras recordar que la moneda única representaba desde 2009 el 30% de las operaciones en los mercados internacionales de deuda. Trichet criticó las maniobras de quienes presentan al euro como chivo expiatorio y aseguró que "no es toda la UE la que está en peligro", sino que son algunos países los que generan la inestabilidad.
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